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miércoles, 23 de noviembre de 2011

La privatización de la enseñanza. La obsesión por privatizar la educación no es privativa de un solo partido político


JOSE MANUEL Chapado 23/11/2011

La educación pública es universal y gratuita y garantiza el acceso democrático a la educación como base fundamental del desarrollo social y económico del Estado. La educación privada, por el contrario, es elitista y discriminadora al reservarse el derecho de admisión, por lo que bajo ningún concepto debería ser subvencionada.

Es imperativo que la sociedad conozca dónde se invierte el dinero público, y más en momentos en los que se plantean recortes severos en las administraciones públicas y en el mantenimiento de los servicios esenciales de atención ciudadana.

La obsesión de privatizar la educación es universal, tanto en las comunidades regidas por los populares como las gobernadas por los socialistas o los nacionalistas; en consecuencia, la escuela pública pierde peso frente a la privada. A lo largo y ancho del Estado, comunidades de uno y otro signo político subvencionan con dinero público centros privados y venden, a veces, cuando no regalan, a precio de saldo y sin ningún pudor terrenos públicos para la construcción de colegios privados.

XLOS NIVELESx educativos preuniversitarios en España se imparten en tres tipos de centros educativos: públicos, privados y, un tercero híbrido, privado-concertados (empresas privadas sostenidas con fondos públicos). La educación pública es la única que garantiza la educación igualitaria a todos los ciudadanos, sin exclusiones; la educación privada funciona como lo que es, un negocio y, por tanto, otros imponen sus propias normas; la educación concertada, sin embargo, pretende establecer criterios de funcionamiento del sector privado (por ejemplo, reservar el derecho de admisión de alumnos) pero con dinero público, lo que es un insulto a la ciudadanía al desviar parte de sus impuestos para subvencionar centros educativos privado-concertados, que establecen criterios sui generis a la hora de seleccionar alumnos y profesores y que funcionan con el fin de cualquier empresa: el beneficio.

Podemos concluir que con dinero público se está sosteniendo infinidad de centros privados a través de la concertación, o, dicho de otra manera, el gobierno paga los sueldos de los docentes que trabajan en centros concertados sin intervenir en la selección de personal, como hace en los centros públicos a través del concurso-oposición.

A la luz de los datos publicados por las distintas administraciones, el 85% del profesorado de la enseñanza privada, trabaja, realmente, en centros concertados. Podemos establecer el mismo porcentaje para los alumnos matriculados en centros privados.

Si los centros concertados se privatizaran (dejando de percibir subvenciones), estimamos que por ejemplo, como mínimo, el 20% de sus alumnos se trasladarían a la pública. Este trasvase generaría necesidades de profesorado que las administraciones tendrían que proveer mediante convocatorias de oposiciones, con un incremento de empleo público en el sector de enseñanza.

El hipotético trasvase, del 20% de alumnos de la privada a la pública, no tendría incidencia en la privada en el profesorado, pero bajarían las ratios (una media de dos alumnos por aula). Tendríamos una cifra estimada de 131.044 docentes en la educación privada, con un coste anual de 5.554.607.728 euros. Con el incremento del 20% se calcula un aumento de 25.161 docentes en la escuela pública, con un coste de 1.029.121.866,40 euros (fuente INE de datos de personal contratado en la enseñanza privada). De estos datos se desprende que el ahorro anual estimado por la privatización (hipotética) de la enseñanza concertada sería de 4.525.485.862 euros.

El Estado garantiza la enseñanza pública, gratuita y universal para todos los ciudadanos, por lo que es un contrasentido pagar a una empresa privada para que asuma competencias que ya están asumidas por la red de centros públicos (la concertación sólo estaría justificada allí donde no llegara la educación pública o como complemento de ésta).

Los ciudadanos que renuncian voluntariamente a un servicio público determinado que el Estado les ofrece gratuitamente y prefieren acudir a un empresa privada en busca de ese mismo servicio han de costeárselo de su bolsillo, al igual que ocurre en el resto de los países de la UE y en otros ámbitos de nuestra sociedad. No es posible que se incrementen las subvenciones por conciertos educativos ni que la inversión en la enseñanza privada-concertada aumente curso a curso y que la inversión en la educación pública haya disminuido. No es justificable ni defendible que los centros públicos sean mutilados, discriminados sin medios suficientes, y último refugio de alumnos que no pueden acceder a la privada-concertada por cuestiones económicas o porque no son aceptados, en base a no sabemos qué criterios. O quizás sí.

Los centros públicos no pueden convertirse en guetos educativos ni la sociedad española perder la posibilidad de un futuro mejor. Para todos, ojo.


Noticia original del Periódico Extremadura


sábado, 22 de octubre de 2011

La manifestación "En defensa de la educación pública" recorre Madrid






El sindicato PIDE (Sindicato del Profesorado Extremeño), a través de sus liberados y delegados sindicales, está participando en Madrid junto a una representación de los compañeros de Andalucía (SADI), Canarias (INSUCAN) y Murcia (SIDI), en la manifestación “En defensa de la Enseñanza Pública”.

A las 12 horas ha salido desde Atocha (Madrid) la Manifestación EN DEFENSA DE LA ENSEÑANZA PÚBLICA con participación de todos los sindicatos docentes del territorio nacional...

¡En defensa de la Enseñanza Pública! ¡Por el cese de recortes!

Comunicado contra los recortes educactivos de INSUCAN, PIDE, SADI y SIDI.

Sindicato PIDE

lunes, 20 de junio de 2011

"Otra gestión educativa: propuestas de cambio"


Por José Manuel Chapado Regidor
Presidente del Sindicato PIDE

La asunción de las transferencias educativas en Extremadura ha supuesto, sin ninguna duda, una mejora de nuestro sistema educativo y de las prestaciones sociales que todos esperamos de él, si bien su gestión ha de mejorar todavía al igual que los recursos destinados a su desarrollo.

Con esta nueva legislatura, indistintamente del signo político que gobierne, entrará en vigor la LEEX y afrontaremos una serie de cambios que nunca podrán llevarse a cabo sin la necesaria dotación que se detalla en su memoria económica. Es el momento de tomar decisiones y de abordar cuestiones inmutables hasta ahora y que podrían frenar nuestro desarrollo en general y nuestro sistema educativo en particular.

Decía Horace Mann, el primer gran defensor de la educación pública, allá por el siglo XIX, que “la educación, más que cualquier otro recurso de origen humano, es el gran igualador de las condiciones del hombre, el volante de la maquinaria social”. ¿Quién duda entonces de que la educación ha de ser la llave para conseguir el progreso de las naciones y su bienestar social y económico? En nuestra región hay que ponerse manos a la obra en esta tarea de todos.

La Junta de Extremadura tiene la responsabilidad de asegurar una educación de calidad para toda la ciudadanía, la obligatoriedad de mantener y de favorecer unos servicios educativos accesibles para toda la población que permitan el pleno acceso, la prosecución de estudios y los logros de aprendizaje, especialmente para aquellos que se encuentran en situación más desfavorecida, fortaleciendo la calidad de la educación pública, al ser la herramienta fundamental en la reducción de las desigualdades y en la consecución de la cohesión social.

La Administración Educativa extremeña debe garantizar los criterios básicos de calidad para todos los centros educativos, sean públicos o privados, creando con ello las condiciones necesarias para que nuestros alumnos alcancen el éxito escolar, independientemente de su entorno socioeconómico. Es necesario, en consecuencia, establecer marcos regulatorios adecuados que amplíen los sistemas de garantías y eviten cualquier discriminación.

Se impone, pues, la desaparición de dependencias clientelares, duplicadas y superfluas que existen ahora mismo en la Consejería de Educación, como son el Ente Público Extremeño de Servicios Educativos Complementarios (EPESEC) y la Agencia Extremeña de Evaluación Educativa (AEEE). Debe afrontarse decididamente la reducción de personal a dedo en las Direcciones Generales, Delegaciones Provinciales, Unidades de Programas Educativos, Centros de Profesores y Recursos, Aulas Mentor…etc. Hay que proceder a la evaluación de las necesidades reales de las residencias no universitarias de educación primaria y ESO (escuelas hogar) y las residencias de educación secundaria existentes, dado que con la extensión de la red de centros no es necesaria la existencia de la mayoría de ellas… Es imprescindible que la gestión educativa de la administración evite duplicidades y se descentralice, que se reparta entre Badajoz, Cáceres y Mérida, aunque sea esta última quien dirija, coordine, planifique y finalmente decida lo que haya que decidir.

Es primordial abordar la eliminación de los gastos innecesarios (por ejemplo, eliminar las subvenciones sindicales, conversión de todas las publicaciones y comunicaciones oficiales a los funcionarios al formato digital…) abogando por la optimización del gasto, lo cual nos permitiría afrontar la necesaria recuperación salarial, revisar los criterios retributivos y de promoción y la contratación de los 600 docentes que hemos perdido en este curso. Se dice pronto, 600 maestros y profesores menos en nuestras aulas. Sin plantillas suficientes nunca habrá calidad educativa.

El lema de muchos docentes indignados sigue siendo el de “Más profesores y menos ordenadores” y que estos no se conviertan en un problema más, como está sucediendo ahora mismo en numerosos centros.

La existencia de centros concertados con una baja matrícula, debido al escaso alumnado existente en algunas localidades extremeñas, provoca la duplicidad de enseñanzas, esfuerzos y recursos públicos, situación que debería acabar en pro de la necesaria optimización de gastos y recursos. Que la concertación se dé únicamente allí donde no llegue la educación pública: es difícil explicar a la ciudadanía la duplicidad de gasto de dinero público en un centro privado-concertado determinado, existiendo uno público al lado.

Hay que garantizar los valores de neutralidad, autonomía responsable, participación, libertad de
conciencia y de cátedra, curiosidad y rigor intelectual que nutren la enseñanza pública. La verdadera autonomía de los centros nunca existirá formalmente si no se reforma la elección de directores, para que sean los claustros de profesores los que decidan o extendamos, por qué no, el sistema actual de elección de directores docentes a otros ámbitos en que los administrados tengamos derecho a elegir a los directores de los centros de salud, a los comisarios de policía…
Seamos serios, es necesario que sean los profesionales los que con independencia y autonomía
tengan la posibilidad de elegir al mejor de ellos para que los dirija y exigirle responsabilidades en caso de no hacerlo correctamente. Que los miembros del claustro además de elegir a los directores, sean los que den el visto bueno a todo lo que concierne al centro: la archiconocida milonga de que decide el equipo directivo, oído el claustro, mejor la dejamos para centros educativos iraníes.

Es urgente transferir la gestión de todos los centros educativos de cualquiera de las enseñanzas
implantadas en Extremadura a la Consejería de Educación. Las guarderías o centros de infantil, el centro de Arte Dramático de Extremadura o el primer centro integrado de Formación Profesional no pueden ser competencia de otras consejerías o que los Conservatorios sean mayoritariamente municipales o de la Diputación. ¿Dónde se ha visto eso?

Los vicios administrativos deben tocar a su fin, cualquiera que sea su naturaleza, así como las
interpretaciones perversas que, por ejemplo, impiden que los dos sindicatos mayoritarios,
democráticamente elegidos, en la educación pública extremeña representen a los docentes en el Consejo de Formación Profesional de Extremadura, u otros ámbitos, y sin embargo sí esté representado el último sindicato con representación, el menos votado, pero beneficiado por ser afín al partido gobernante.

Se podrán afrontar otras cuestiones, estoy seguro de ello, se podrá empezar el curso 2011-2012 de distinta manera, pero ésta es la acuciante realidad en la educación extremeña que no debemos olvidar y que debemos corregir por el bien de todos. Acabaré parafraseando a Paulo Freire, el más importante pedagogo del tercer mundo: “Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre”.

Enlace
Enlace al artículo en pdf:
http://www.sindicatopide.org/Varios2010-11/Junio11/TRIBUNA_Otragestioneducativapropuestasdecambio.pdf


Enlace al artículo escaneado (versión reducida): Extremadura.


lunes, 10 de mayo de 2010

La enseñanza pública y la privada concertada

Enlace a noticia original:

http://www.hoy.es/prensa/20100506/opinion/ensenanza-publica-privada-concertada-20100506.html

lunes, 15 de marzo de 2010

Poesía inédita de Quevedo. La profesora María Hernández saca a la luz versos de hallados en los archivos menos frecuentados de España y Portugal


Todo está en los archivos y bibliotecas. Tras investigar en algunos de los menos frecuentados de España y Portugal y escarbar entre los legajos del Manuscrito de Évora, la profesora María Hernández lanza esta semana Poesía inédita de Francisco de Quevedo (Libros del Silencio).

Imposible, dicen los expertos, confirmar su autoría o negarla, pues bien pudo haberlos escrito Quevedo, que no publicó en vida sus versos, por lo que mucha de su poesía tal vez esté extraviada o siga, como hasta ahora, escondida en obras como ésta:

La nave que surcando el Ponto pasa
ligera y fuerte como viento y peña,
el bravo mar con ocasión pequeña
rompe, sorbe, deshace, ahoga, arrasa.
La ciudad fuerte o respetada casa
que de tratar las nubes se desdeña,
con breve curso el Tiempo nos la enseña
rota, humilde, asolada, yerma y rasa.
La ignorancia mortal que se alimenta
de bárbara ambición y se presume
potente, firme, estable, altiva, osada,
baje la rueda, reconozca y sienta
que en un punto la muerte la resume
en humo, en polvo, en viento, en sombra, en nada.


Memorial que se dio a Felipe IV por su buen gobierno

Soneto

Señor, no se despacha dependiente,
el turés baja, el francés se altera,
quema tus puertas con audacia fiera
el poderoso amigo de occidente,
armada no parece, falta gente
que surque el mar y ampare su ribera,
en palacio no hay blanca y paga espera
el pobre ciego cojo y el doliente.
Tu majestad lo vea y dé la traza
que al prohibido remedio más importe,
que mi vejez en llanto la resuelvo.
Denme caballos, venga el duque a caza,
córranse toros, múdese la corte
y digan a la reina que ya vuelvo.


A Marçal Font


Cuando contemplo, de la alquimia, el oro
de tus ojos en mares naufragados,
mi boca, en su deseo desbocado,
busca, sedienta, el mapa del tesoro.
Mas me admiro, no obstante, cuando veo
que manejas la pluma con destreza,
que cantas con sigilo a la belleza
fecundando las mentes, cual Orfeo.
No es mi soñar callar con cortesía,
el Niño Amor escoge mi ventura,
disculpa, ¡oh, mi galán!, esta osadía:
pues arderé por ti en la noche fría
y hasta que el sol llore mi sepultura
la vida bailaré en tu compañía.


Hermosa, altiva, inexorable Armida
que te desdeñas si te toca el viento,
templa, benigna, el libre pensamiento,
ya que no enamorada, agradecida.
¿Dó vas? ¿Intentas de quitar la vida
al que la da a tu fama? ¡Bravo intento!
¿No te ves por su heroico entendimiento
entre Ariadna y Leda entretejida?
Mas tu basquiña sigue tus cuidados
y abraza alegre tu sabroso daño,
ufano, que pudiste merecerlo;
que su camino hallarán los hados
y, si te abrasa incendio tan extraño,
nunca en Cartago ardió fuego tan bello.


[No bastan los agravios...]


No bastan los agravios que, velando
de ti, Fortuna y Tiempo estoy sufriendo,
Amor, sin que permitas que, durmiendo,
me estéis Fortuna y Tiempo y tú burlando;
que, cuando el claro sol su luz mostrando,
voy sus mejillas de oro descubriendo,
me estaba la Fortuna a mí ofreciendo
la conquista, al mundo regalando.
Con aquesto también quisiste darme
cabellos, ojos, frente, manos, boca,
cual mil veces lo tuve deseado.
Más deshaz el agravio con mostrarme
esto despierto, porque injusto toca
pagar despierto mal con bien soñado.


A la Pobreza


Hambrienta, rota, inquieta, disgustada,
pálida, débil, triste y congojosa,
cortés, humilde, inútil, ingeniosa,
baja, ruin, civil, ocasionada;


de todo el mundo con razón odiada,
de cuantas cosas miras, deseosa;
en sujetos honrados, vergonzosa,
y en los que no lo son desvergonzada;


símbolo sin razón, sosa, afligida,
noche de la verdad y entendimiento,
ruïna del valor y la nobleza,

riguroso verdugo de la vida
y de las almas infernal tormento:
eres infame y mísera, Pobreza.

A [la] Franqueza

Subí como Dios sabe, y no podía,
hasta poner los pies de oro pensaba,
pero como subir más deseaba,
poco lo que subí me parecía.


Mil ilícitos medios inquiría
y el deseo de arriba me ayudaba,
ambición y avaricia me guiaba
agarrando de todo cuanto vía.


Pero fue mi subir como cohete,
que todo cuanto puede en la subida
emplea sin pensar que el bajar falta.

El Tiempo en mí cumplió lo que promete,
y dio gran estallido mi caída
por ser pesado yo, y la torre, alta.


Y, para muestra memorable, este soneto. Probablemente no sea el más interesante de los incluidos en el libro (podéis descargar una selección aquí), pero sí, no me lo negaréis, uno de los más canallas:


Piojos cría el cabello más dorado,
lagañas hace el ojo más vistoso,
en la nariz del rostro más hermoso
el asqueroso moco está enredado.

La boca de clavel más encarnado
tal vez regüelda a hálito fatigoso,
y la mano más blanca es muy forzoso
que al culo de su dueño haya llegado.

El mejor papo de la dama mea
y [a] dos dedos del culo vive y mora,
y cuando aquesta caga, es mierda pura.

Esto tiene la hermosa y más la fea,
veis aquí el muladar que os enamora,
cágome en el Amor y en su hermosura.


Amén.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El origen del nombre de Extremadura

Hace un tiempo que sigo el Blog Hojas Extremeñas Sueltas y a veces me encuentro en él algunas perlas que afectan a nuestra tierra. Siempre existen aspectos heredados en la Historia que no se cuestionan y se asumen sin rechistar, pero a veces algunas personas con amplios conocimientos y sin tener ninguna herencia que asumir se atreven a cuestionar, sin censuras previas ni autocensuras empobrecedoras, aspectos inmutables expuestos en los libros de texto y que a lo mejor deberiamos cambiar.

Sin más, reproduzco a continuación la entrada completa del Blog de Pablo Gonzálvez, pasamos a conocer el verdadero origen del nombre de Extremadura.


I.- EL NOMBRE DE EXTREMADURA

No hace mucho tiempo, me pidió un amigo que le facilitara el significado y la etimología de la palabra “Extremadura”. También me solicitó una justificación del uso de la “h”, como aspiración, en mis escritos. Como ambos extremos me parecieron interesantes, acometí la investigación sobre lo primero y a continuación, me propuse dar la razón sobre lo segundo.

Cuando, iba a la escuela siendo niño, el señor maestro, castellano y siempre atento al buen castellano, nos corregía, si pronunciábamos el nombre de nuestra región como “Ehtremaúra” y hasta se enfadaba con nosotros porque no decíamos “Extremadura”. Esa evocación y las peticiones de mi amigo, han sido las motivaciones que he tenido para abordar este artículo.

En la época a que voy a referirme -principios del siglo XIII-, los reinos de la parte occidental de la península eran: Castilla, León, Portugal y el musulmán al sur. Posiblemente cada uno se referiría a esta tierra de algún modo, pero no conocemos cómo la llamaba alguno de ellos, porque el nombre no siempre ha llegado hasta nosotros. Pero no todo ha sido olvido. Algo ha quedado en alguna parte.

Don Gervasio Velo Nieto, en su libro “Coria, Reconquista de la Alta Extremadura”, hace referencia a algunos escritos que nos hablan del nombre que dieron en la Edad Media a nuestra tierra

En el apéndice X, del mencionado libro, hace referencia a una donación realizada por Alfonso VII, el “Emperador”. Dice: “Facta carta apud Salmanticam Kdas Maii era M.C.C.XVII. (1217) Regna(n)te Donno Alfonso Legione, Castella, Asturiis et Strematura”. Existen otros documentos que aporta el mismo autor, en distintos apéndices del mismo libro, donde se nombra también a Extremadura. En el apéndice XI, dice “… Facta carta Caurie XI Kalendas Mai. Era MCCXXI, Regnante Rege Domino Fernando Legione, Galletia, Asturiis, Strematura.” Este documento es de Fernando II, su hijo y está fechado en 1221.

Al final de otro documento, de 1237 que aporta el mismo autor en el apéndice XIX, del mismo libro dice: “Rudrico petri tenent Strematuram, Cauriam et Granatam”.


En el que trae en el apéndice XX dice: Roderico Petto tenente Extrematuram et Transerram”.

Si tenemos en cuenta el tiempo en que fueron escritos los mencionados pasajes, los personajes que ordenaron escribirlos y los lugares donde se fecharon, podemos afirmar que el tiempo es el siglo XIII, cuando las lenguas romances se estaban formando y fueron mandados escribir por dos reyes de Léon en distintas ciudades del mismo reino.

Si consideramos los términos con que se refieren a nuestra tierra, observaremos que uno es latino: “Extrematuram” en tanto que “Strematura” y “Strematuram” ya no son plenamente latinos, aunque se ajusten a los casos de la primera declinación, por lo que hemos de suponer que ya están, de algún modo, en lengua romance, que, podemos suponer es, en este caso, el leonés, por estar fechados en ciudades leonesas y mandados escribir por reyes leoneses, aunque Alfonso VII, lo fuera también de Castilla.

De los textos propuestos se deduce que “Extrematuram” es una palabra latina y ése era el nombre que daban en el latín del tiempo, a Extremadura que, según parece deducirse del empleo de la conjunción copulativa latina “et”, era distinta, de la Transierra.

En los términos “Strematura y “Strematuram”, apreciamos una aféresis de la “e” inicial con respecto a la palabra original, y un cambio de la “x” latina a “s” propia de la lengua romance, lo que supone ya una pequeña variación con relación al origen latino de la palabra.

He podido comprobar también que, por ese tiempo, Gonzalo de Berceo, que es castellano, hace también referencia a Extremadura, en las estrofas 180, 573 y 730, con el nombre: “Estremadura”, en su “Vida de Santo Domingo de Silos”.

En la estrofa 180 -no cito las otras, por no ser redundante-, escribe:


“Reÿ”, dixo el monge, “si tal es mi ventura,
que non pueda contigo aver vida segura,
dexar quiero tu tierra por foïr amargura,
ire buscar dó viva contra Estremadura”.

De los documentos citados se deducen varias cosas:


1ª. Conocemos los términos latino “Extrematuram”, el leonés “Strematura” y el castellano “Estremadura” con que en el siglo XIII se nombraba a nuestra tierra.
2ª. En el leonés, el término original latino es modificado, en todos los casos, en el sentido de suprimir la “e” inicial de la palabra y en el de cambiar la “x” en “s”, en tanto que mantiene el sufijo latino “-tura”.
3ª. Berceo que escribe en el romance castellano, mantiene la “e” inicial de palabra, cambia la “x” en “s” y emplea ya el sufijo castellano “-dura”.
4ª. Tanto el leonés, como el castellano del tiempo coinciden en cambiar la “x” de “Extrematuram” en “s” y, en consecuencia, me pregunto. Si, esa “x” ya no figura en las lenguas de su tiempo, quien y por qué la han vuelto a introducir en la palabra “Extremadura”?

Hemos visto que el origen del nombre es latino: “Extrematuram”; nos resta conocer su étimo o procedencia y su significado.

Como hay gusto para todo, y hoy se multiplican las opiniones, se ha querido ver en la palabra, un étimo compuesto de dos adjetivos “Extrema y Dura”; otros más imaginativos la hacen proceder de “Extremus Dorii”, pero a mí me parece evidente que el termino “Extrematuram” no es un compuesto, sino un derivado.

Recurriendo al latín, del que proviene la mayoría de las palabras castellanas –también la referenciada-, encontramos un nombre masculino “exter” que significa “extranjero, extraño, de otro país”. De él se deriva, en el mismo latín, el adjetivo “exterus, a, um” que significa “Extrerior, externo, de fuera, extrangero”. De él se forma un superlativo irregular que es “extremus, a, um”, del que podemos elegir el femenino por ser aplicado a “terra” que también es femenino. De este modo ya tenemos la raíz “extrema” de la que se forma la palabra “Extremadura”. Sólo nos resta aplicarle el sufijo latino; “-tura” y añadirle la “m” del acusativo, singular y tendremos la “Extrematuram” del texto medieval. Es decir, el nombre de muestra tierra es de origen latino y es el declinable “Extrematura, ae”, con un acusativo “Extrematuram” que hemos visto anteriormente en la frase: “Extrematuram et Transerram”.

Ahora sería bueno traducir el nombre, para lo que deberemos desentrañar los significados del sufijo “-tura” que produce en castellano, palabras terminadas en “-dura” y en extremeño en “-ura”.

El sufijo “tura > -dura (-ura, en extremeño),” es sumamente productivo en el dialecto. Suele formar derivados verbales que denominan acciones o sus efectos: acoaúra, abarcaúra, ahechaúra, barriúra, abollaúra; también suele significar el medio o instrumento empleado para realizar la acción; cerraúra, fechaúra; herraúra y también puede significar un conjunto de algo: arbolaúra, Extrema-tura (en latín), Extrema-dura (en castellano), “Ehtrema-úra (en extremeño).

Los derivados con el sufijo “tura” > “-dura, -ura”, pueden formarse a partir de verbos: alumbraúra, baleaúra, rahpaúra, cortaúra; a partir de adjetivos: aceaúra, altura, calentura, albura, Ehtremaúra y a partir de sustantivos: aguihaúra, alambraúra.

¿De dónde procede, pues la palabra Extremadura? Sin duda alguna, del superlativo irregular latino “extremus, a, um” y del sufijo latino “-tura” que unidos dan “Extrematura” que pertenece a la primera declinación, como hemos dicho anteriormente y se formó, para designar ciertos territorios ubicados en la península ibérica.

¿Qué significa la palabra “Extremadura”? Tengo para mí que, tanto para castellanos, como leoneses y portugueses, su raíz, no significa otra cosa que “lo más exterior, lo más externo, lo más de fuera”, como originario de “extremus, a, um” y, en cuando al sufijo “-tura”, en este caso concreto, expresa una colectividad, un conjunto, que, aplicado a “tierra” significaría en todos los casos: “El conjunto de tierras exteriores, lo exterior a las fronteras de los tres reinos, en los distintos momentos de la Reconquista, vistos en cada caso. De ahí que el nombre se haya ido desplazando hacia el sur, a medida que progresaba la Reconquista en los tres reinos: León, Castilla y Portugal, por lo que no hay sólo una Extremadura leonesa, sino también una portuguesa y una castellana, de ahí el lema del escudo de la ciudad de Soria: “Soria pura, cabeza de Extremadura.”


II.- ¿EXTREMADURA / EJTREMAÚRA / EHTREMAÚRA?

Ya he referido anteriormente que, cuando íbamos a escuela, de pequeño, el sr. Maestro nos corregía porque decíamos “Ehtremaúra”. No he olvidado ese hecho. Ninguna de las palabras que hemos mencionado en leonés o en castellano, es la originaria latina con que se nombró en el siglo XIII a nuestro territorio, pero alguien de la oficialidad -no el pueblo- ha querido que se vuelva al origen, al latín que ya no se habla. ¿Por qué?. El nombre “Extremadura” que se tiene como correcto, en castellano, no es el que pronuncian los nativos, que lo hacen “Ehtremaúra”.

La diferencia entre los términos “Extremadura” y “Ehtremaúra” está en tres alternativas: “x” / aspiración (h); “-d- intervocálica / y su caída y la falta de acento ortográfico / acento ortográfico.

La “x”, si no es una letra escandalosa, cuando menos es controvertida. La “x” de nuestro abecedario, está vinculada con la del latín. En la lengua del Lacio, es, hasta el siglo I, la últina letra del acecedario, de una lista de 21 y, en ella, tenía las siguientes particularidades:

Era una letra compuesta que representaba dos sonidos: ks, cuando se enfatizaba la palabra que la llevaba y gs, cuando se pronunciaba de forma relajada.

Era también doble fonéticamente pues en ambos casos, valía por una velar sorda / sonora + una dental sorda. Los casos más elocuentes se encuentran en palabras de la tercera declinación como duc y leg que al recibir la s desinencial del nominativo: duc+s o leg+ s se sustituían ambas consonantes por su correspondiente consonante doble -la “x”-, que, en los casos aludidos, darían: dux, ducis y lex, legis. Si separamos, en ambos casos, la terminción –is del genitivo, en los ejemplos propuestos, vemos que la x vale como ks en el nominativo del primero, y como gs, en el segundo.

El romance castellano generó un sonido procedente de la evolución fonética de los grupos latinos li + vocal, caso de filium; cul, caso de articulum y x intervocálica, caso de complexum, que tuvieron a bien representarlo con “x” porque había derivado, en todos los casos, al sonido velar, fricativo sordo de la jota, por lo que posteriormente se substituyó la “x” por la “j”: filium = fixo = hijo, articulum = artexo = artejo, complexum = complexo = complejo.

Sin embargo, aún han quedado palabras castellanas donde la x tiene los mismos valores sordo ( ks ) / sonoro ( gs ) que tuvo en latín, como podemos apreciar en los términos: examen y éxito.

Pero aún tiene esta letra otro comportamientos más en español y es que se pronuncia como “s” cuanto precede a otra consonante de una palabra, como podemos apreciar en las palabras: excitar, excéntrico, explícito.

En extremeño, ocurrió todo de manera mucho más simple y sencilla, porque, cualquier x, en posición intervocálica, se transformó en una “s”: axioma > asioma, axila > asila; en final de sílaba y ante consonante, como ocurre en el caso de la palabra “Extremadura”, se aspira: Extremadura > Ehtremaúra, experiencia > ehperencia, excusa > ehcusa o se combina con la consonante siguiente, convirtiendose ambas en otro fonema, del dialecto: exvoto > efotu.

En nuestra tierra, excepto ciertos excluyentes filocastellanos, todos pronunciamos “Ehtremaúra”, con aspiración y sin -d- intervocálica y con la ú, acentuáda apara marcar el hiato existente entre las dos vocales contiguas “aú”.


III.- ¿ASPIRACIÓN (h) o (j)?

En el momento de escribir en extremeño, unos lo hacen representando la aspiración con hache (h) y otros, dejándose llevar por Galán o Chamizo, la escriben, como jota (j). Me pregunto. ¿Hache o jota?

Hay dos hechos lingüísticos incontrovertibles: Uno. La hache (h), ha representado la aspiración, en algunas lenguas, entre ellas el latín. Dos. La jota (j) nunca ha representado la aspiración en ninguna lengua, a menos que yo sepa.

La “h” fue en su origen, la fenicia heth ( cerrado o muro) que pasó al griego como “eta” (H). En latín, fue un sonido aspirado que desapareció con el tiempo, por lo que pasó al castellano como h muda.

La “i” fue, en su origen, la “yodh” ( brazo ) fenicia de donde pasó al griego como “iota” y al latín como “i”. La jota, no existió en latín con el sonido que tiene en español. Tampoco se llamó jota, sino “i longa” (i larga) y sonaba igual que la i. En el siglo XI se le puso el punto a la “i” que no lo había llevado en griego ni en latín y se seguían representando la i breve (i) y la i larga, la jota (j), razón por la que también se le puso el punto y representó esta i larga en los manuscritos medievales.

Pero como, en las lenguas romances, desapareció la distinción entre i breve y larga, desapareció también ortográficamente la j que representaba a la i longa (larga).

Los holandeses la usaban porque representaba uno de sus fonemas -muy parecido al de la jota española- y el castellano la tomó de los holandeses, para representar el sonido velar, fricativo sordo a que había evolucionado la “x” que era el de la “j” ; pero el extremeño no tenía ninguna necesidad de la jota (j), porque el sonido velar fricativo sordo de la “j” y el velar fricativo sonoro de la “g” ante “e, i”, no existen en extremeño, ya que se convirtieron en una aspiración (h). Por lo tanto, el extremeño no tuvo necesidad de adoptar esa jota.

He aquí, entre otras, la razón por la que no represento la aspiración con “j”: porque la “j” no existe en el abecedario, ni en el vocabulario extremeño, aunque se use, como otras consonantes, que tampoco existen en extremeño, para representar palabras de otras lenguas.

Conclusión:

En primer lugar, a mi juicio, el nombre de nuestra tierra es “Ehtremaúra” que es como se ha pronunciado siempre y no “Extremadura”, como se nos impone desde la oficialidad, y significa “Tierras extreriores, o fronterizas” en los tres reinos más occidentales de la península en la Edad Media: Portugal, León y Castilla.

En segundo lugar, empleo la “h”, para representar la aspiración, a la hora de escribir, por varias razones:


1ª. Porque la “j”no existe como fonema en el dialecto.

2ª. Porque originariamente fue una “i” y no una aspiración.

3ª. Porque aun siendo un préstamo muy útil para representar un fonema en el castellano, es innecesaria en extremeño, porque ningún término de nuestro dialecto se pronuncia con jota.

4ª. Porque la “h” ha sido, al menos en la lengua matriz, una aspiración y he recurrido a ella, porque he considerado que siempre es más racional emplear un grafema con el carácter que antes ha tenido que elegir uno que no ha tenido ese carácter o inventar uno nuevo.


Como el hombre, no es perfecto y lo que hoy parece cierto, mañana puede no serlo, porque así se demuestra con argumentos más convincentes, ya que las lenguas no son ciencias exactas, siempre estaré dispuesto a aceptar otros puntos de vista que estén mejor argumentados y sean más razonables que los míos.


martes, 9 de diciembre de 2008

Javier Pérez Walias gana con su obra “Largueza del instante” la XVII Bienal de Poesía “Provincia de León”.


El poeta cacereño de adopción Javier Pérez Walias, compañero de fatigas, ha resultado ganador del premio Bienal de Poesía 'Provincia de León', que convoca la Diputación leonesa. La obra galardonada es el poemario titulado 'Largueza del instante'. El premio está dotado con 6.000 euros y la publicación de la obra dentro de la colección de poesía 'Provincia', que edita el Instituto Leonés de Cultura.

El jurado del certamen que falló la XVII edición de este premio estuvo presidido por el escritor Antonio Colinas y formado por José Enrique Martínez, Ángel Fierro, Máximo Cayón y Víctor M. Díez.


Javier Pérez Walias nació en Plasencia en 1960 y formó parte, a comienzos de los 80, de la magnifica hornada de autores que renovaron nuestra lírica dentro del ámbito de las letras españolas. Hablo de poetas como Diego Doncel, Ángel Campos, Álvaro Valverde, Basilio Sánchez, Ada Salas, Santos Domínguez... todos ellos fraguados en un grupo poético alrededor de la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres.

Javier ha publicado numerosos libros de poemas, entre ellos destacan 'Ceremonias del barro', 'Impresiones y vértigos de invierno', -con este libro obtuvo el Premio de Poesía Ciudad de Vélez-Málaga-, 'A este lado oscuro del cauce', 'Cazador de Lunas', en colaboración con Juan Carlos Mestre, 'Versos para Olimpia' o 'Los días imposibles'. En 2004 la Editora Regional de Extremadura corrigio su imperdonable desencuentro con la lírica extremeña publicando su "Antología poética" que recoge poemas escritos entre 1988 y 2003. Su verso, concentrado y cristalino, permite al lector indagar más allá de la experiencia que lo alumbra, siguiendo el fino hilo de una sensibilidad que, como toda emoción sincera, sólo se dice en voz baja.

Walias es colaborador habitual en distintas revistas literarias y ha creado, junto a José Manuel Fuentes, la colección de poesía 'Cuadernos del Boreal', colección auspiciada por el Instituto de Secundaria 'Universidad Laboral' de la capital cacereña.

¡Enhorabuena!

sábado, 11 de octubre de 2008

La educación irremediable

La educación irremediable

Fernando Savater 11/10/2008

Lo importante es saber quién va a enseñar y qué se va a enseñar. Pero mientras en Europa se debate sobre la relación entre libertad y desigualdad, en España se discute sobre la educación en valores y la inmersión lingüística.

Durante muchos años, algunos nostálgicos hemos mantenido intacto el culto a la escuela republicana francesa como ideal de esa educación ilustrada, igualitaria y laica que en tantos sitios nunca se ha logrado y en otros parece haberse perdido. Sin embargo, hoy también ese envidiable parangón está en entredicho y padece peligrosas asechanzas. Pero como quien tuvo retuvo, esa relativa degradación es vista como un serio problema social y político por nuestros vecinos. Menudean los artículos sobre el tema en los principales periódicos y han aparecido o están a punto de aparecer diversos libros que debaten la situación con amplio eco público. El proceso de corrupción gradual de la escuela republicana sigue pautas que nosotros en España conocemos ya bastante bien: los reaccionarios de derechas que se oponen a la separación efectiva de la Iglesia y el Estado pretenden en cambio imponer la separación gradual del Estado y la educación. A este fin procuran presentar como una "modernización" cuanto favorece el crecimiento de la escuela privada, con un truco impecable: lograr que quienes compiten con ella desde lo privado, por medio de concertaciones, lo hagan con el apoyo de los mismos fondos públicos.

El paso siguiente será el bono o cheque escolar, que permitirá a los padres mayor capacidad de elección de centro... lo cual favorece a quienes tienen más nivel cultural previo para ejercer la elección y desprotege a las familias que poco o nada saben de tales cuestiones. Ya no se trata de "los chicos con los chicos, las chicas con las chicas" sino también "los hijos de los cultos y los acomodados con sus iguales, los pobretes con quienes les toque al final de la cola". Como concluyó un estudio llevado a cabo en 2007 por la APED (Appel Pour une École Democratique), "en el contexto de los países industrializados avanzados de Europa occidental, el aumento de libertad de elección en materia de enseñanza primaria y secundaria se traduce como media por un aumento importante de la determinación social de las prestaciones escolares y por tanto de la desigualdad". En Francia esto equivale a un empobrecimiento de recursos para la educación pública, disminución de horas de clase (sólo cuatro días a la semana), temarios cada vez más escuálidos y confusos... Esto es al menos lo que denuncia el diputado socialista Jack Lang, que fue ministro de Cultura y ministro de Educación, en su carta a Xavier Darcos (actual ministro de Educación) titulada L'école abandonée (editorial Calman-Lévy) y también lo que sostiene Muriel Fitoussi en su Main basse sur l'école publique (editorial Demopolis), libros destinados a crear polémica en esta rentrée.

Desde luego, este nivel de discusión no tiene lugar entre nosotros. Aquí la cuestión educativa fundamental es el tema de la asignatura Educación para la Ciudadanía, convertida en problema por la manipulación mentirosa de la jerarquía católica secundada por los representantes más miopes del PP, querella encima achacada por algunos medios a la intransigencia gubernamental, cuando el ministerio ha estado siempre a la defensiva en este tema y de modo bastante timorato. Resulta que después de tantos seminarios y discursos sobre la urgencia de la "educación en valores", ahora los inquisidores decretan que educar en valores es adoctrinamiento intolerable: y últimamente ya no sólo van contra la Educación para la Ciudadanía sino también contra la de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, culpable de contraponer el trabajo científico basado en pruebas a las creencias, que quedan reducidas a meras opiniones (según denuncia ese nuevo Malleus Maleficarum que es el suplemento Alfa & Omega de Abc). ¡Y éstos son los que llaman arcaicos a los "progres"!

La segunda preocupación de las autoridades educativas de nuestro país, en este caso nacionalistas, es asegurar la inmersión lingüística de los alumnos y garantizar que no estudien en castellano ni por casualidad para que no se distraigan y aprendan bien la lengua que cuenta, que es siempre la "otra". A este respecto no deja de ser interesante uno de los pocos puntos de acuerdo que tiene Jack Lang con el actual ministro de Educación al que critica en el libro antes mencionado: "Estos programas aprobados por usted se ordenan alrededor de la columna vertebral de la cultura: la lengua nacional, nuestra casa común. De ella procede todo. Hacia ella todo converge. Madre de las otras disciplinas, es el saber de los saberes. Un niño que no encuentra la llave de acceso a nuestra lengua es un niño herido, mutilado, humillado, excluido". Quien así habla -¡no quiero ni pensar lo que le llamarían aquí!- es un socialista francés (no bretón, ni vasco, ni provenzal, ni corso, ni normando, ni...), es decir, una variedad política sin equivalente hoy en España.

De modo que cuestiones más sofisticadas o sencillamente menos sectarias no reciben atención pública ninguna entre nosotros. Por ejemplo, el libro de Daniel Pennac Mal de escuela (editorial Mondadori, con meritoria traducción de Manuel Serrat) ha suscitado un notable revuelo en Francia: no trata de asignaturas ni de leyes educativas, sino del proceso de aprendizaje visto desde el que no aprende, el cancre o zoquete, que en este caso es un popular escritor hablando en primera persona. Una obra paralela aunque con la perspectiva opuesta -el profesor que quiere pero que apenas puede enseñar- fue publicada hace muy poco en España: El profesor en la trinchera, de José Sánchez Tortosa (editorial La Esfera de los Libros). En este caso no hubo revuelo público, ni polémica, ni nada de nada, ¡ay! Ambos libros son alarmantes y divertidos, humorísticos y algo trágicos, aunque a mi juicio es superior el de Sánchez Tortosa, porque el de Pennac -simpático y perspicaz, desde luego- resulta bastante repetitivo y finalmente un poco "blando". Sin embargo, ya digo: como si nada. Si entre nosotros se habla de alguno, será del francés y no del que describe lo que ocurre en nuestros institutos: así vamos, culturalmente hablando.

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