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lunes, 15 de marzo de 2010

Poesía inédita de Quevedo. La profesora María Hernández saca a la luz versos de hallados en los archivos menos frecuentados de España y Portugal


Todo está en los archivos y bibliotecas. Tras investigar en algunos de los menos frecuentados de España y Portugal y escarbar entre los legajos del Manuscrito de Évora, la profesora María Hernández lanza esta semana Poesía inédita de Francisco de Quevedo (Libros del Silencio).

Imposible, dicen los expertos, confirmar su autoría o negarla, pues bien pudo haberlos escrito Quevedo, que no publicó en vida sus versos, por lo que mucha de su poesía tal vez esté extraviada o siga, como hasta ahora, escondida en obras como ésta:

La nave que surcando el Ponto pasa
ligera y fuerte como viento y peña,
el bravo mar con ocasión pequeña
rompe, sorbe, deshace, ahoga, arrasa.
La ciudad fuerte o respetada casa
que de tratar las nubes se desdeña,
con breve curso el Tiempo nos la enseña
rota, humilde, asolada, yerma y rasa.
La ignorancia mortal que se alimenta
de bárbara ambición y se presume
potente, firme, estable, altiva, osada,
baje la rueda, reconozca y sienta
que en un punto la muerte la resume
en humo, en polvo, en viento, en sombra, en nada.


Memorial que se dio a Felipe IV por su buen gobierno

Soneto

Señor, no se despacha dependiente,
el turés baja, el francés se altera,
quema tus puertas con audacia fiera
el poderoso amigo de occidente,
armada no parece, falta gente
que surque el mar y ampare su ribera,
en palacio no hay blanca y paga espera
el pobre ciego cojo y el doliente.
Tu majestad lo vea y dé la traza
que al prohibido remedio más importe,
que mi vejez en llanto la resuelvo.
Denme caballos, venga el duque a caza,
córranse toros, múdese la corte
y digan a la reina que ya vuelvo.


A Marçal Font


Cuando contemplo, de la alquimia, el oro
de tus ojos en mares naufragados,
mi boca, en su deseo desbocado,
busca, sedienta, el mapa del tesoro.
Mas me admiro, no obstante, cuando veo
que manejas la pluma con destreza,
que cantas con sigilo a la belleza
fecundando las mentes, cual Orfeo.
No es mi soñar callar con cortesía,
el Niño Amor escoge mi ventura,
disculpa, ¡oh, mi galán!, esta osadía:
pues arderé por ti en la noche fría
y hasta que el sol llore mi sepultura
la vida bailaré en tu compañía.


Hermosa, altiva, inexorable Armida
que te desdeñas si te toca el viento,
templa, benigna, el libre pensamiento,
ya que no enamorada, agradecida.
¿Dó vas? ¿Intentas de quitar la vida
al que la da a tu fama? ¡Bravo intento!
¿No te ves por su heroico entendimiento
entre Ariadna y Leda entretejida?
Mas tu basquiña sigue tus cuidados
y abraza alegre tu sabroso daño,
ufano, que pudiste merecerlo;
que su camino hallarán los hados
y, si te abrasa incendio tan extraño,
nunca en Cartago ardió fuego tan bello.


[No bastan los agravios...]


No bastan los agravios que, velando
de ti, Fortuna y Tiempo estoy sufriendo,
Amor, sin que permitas que, durmiendo,
me estéis Fortuna y Tiempo y tú burlando;
que, cuando el claro sol su luz mostrando,
voy sus mejillas de oro descubriendo,
me estaba la Fortuna a mí ofreciendo
la conquista, al mundo regalando.
Con aquesto también quisiste darme
cabellos, ojos, frente, manos, boca,
cual mil veces lo tuve deseado.
Más deshaz el agravio con mostrarme
esto despierto, porque injusto toca
pagar despierto mal con bien soñado.


A la Pobreza


Hambrienta, rota, inquieta, disgustada,
pálida, débil, triste y congojosa,
cortés, humilde, inútil, ingeniosa,
baja, ruin, civil, ocasionada;


de todo el mundo con razón odiada,
de cuantas cosas miras, deseosa;
en sujetos honrados, vergonzosa,
y en los que no lo son desvergonzada;


símbolo sin razón, sosa, afligida,
noche de la verdad y entendimiento,
ruïna del valor y la nobleza,

riguroso verdugo de la vida
y de las almas infernal tormento:
eres infame y mísera, Pobreza.

A [la] Franqueza

Subí como Dios sabe, y no podía,
hasta poner los pies de oro pensaba,
pero como subir más deseaba,
poco lo que subí me parecía.


Mil ilícitos medios inquiría
y el deseo de arriba me ayudaba,
ambición y avaricia me guiaba
agarrando de todo cuanto vía.


Pero fue mi subir como cohete,
que todo cuanto puede en la subida
emplea sin pensar que el bajar falta.

El Tiempo en mí cumplió lo que promete,
y dio gran estallido mi caída
por ser pesado yo, y la torre, alta.


Y, para muestra memorable, este soneto. Probablemente no sea el más interesante de los incluidos en el libro (podéis descargar una selección aquí), pero sí, no me lo negaréis, uno de los más canallas:


Piojos cría el cabello más dorado,
lagañas hace el ojo más vistoso,
en la nariz del rostro más hermoso
el asqueroso moco está enredado.

La boca de clavel más encarnado
tal vez regüelda a hálito fatigoso,
y la mano más blanca es muy forzoso
que al culo de su dueño haya llegado.

El mejor papo de la dama mea
y [a] dos dedos del culo vive y mora,
y cuando aquesta caga, es mierda pura.

Esto tiene la hermosa y más la fea,
veis aquí el muladar que os enamora,
cágome en el Amor y en su hermosura.


Amén.

martes, 9 de diciembre de 2008

Javier Pérez Walias gana con su obra “Largueza del instante” la XVII Bienal de Poesía “Provincia de León”.


El poeta cacereño de adopción Javier Pérez Walias, compañero de fatigas, ha resultado ganador del premio Bienal de Poesía 'Provincia de León', que convoca la Diputación leonesa. La obra galardonada es el poemario titulado 'Largueza del instante'. El premio está dotado con 6.000 euros y la publicación de la obra dentro de la colección de poesía 'Provincia', que edita el Instituto Leonés de Cultura.

El jurado del certamen que falló la XVII edición de este premio estuvo presidido por el escritor Antonio Colinas y formado por José Enrique Martínez, Ángel Fierro, Máximo Cayón y Víctor M. Díez.


Javier Pérez Walias nació en Plasencia en 1960 y formó parte, a comienzos de los 80, de la magnifica hornada de autores que renovaron nuestra lírica dentro del ámbito de las letras españolas. Hablo de poetas como Diego Doncel, Ángel Campos, Álvaro Valverde, Basilio Sánchez, Ada Salas, Santos Domínguez... todos ellos fraguados en un grupo poético alrededor de la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres.

Javier ha publicado numerosos libros de poemas, entre ellos destacan 'Ceremonias del barro', 'Impresiones y vértigos de invierno', -con este libro obtuvo el Premio de Poesía Ciudad de Vélez-Málaga-, 'A este lado oscuro del cauce', 'Cazador de Lunas', en colaboración con Juan Carlos Mestre, 'Versos para Olimpia' o 'Los días imposibles'. En 2004 la Editora Regional de Extremadura corrigio su imperdonable desencuentro con la lírica extremeña publicando su "Antología poética" que recoge poemas escritos entre 1988 y 2003. Su verso, concentrado y cristalino, permite al lector indagar más allá de la experiencia que lo alumbra, siguiendo el fino hilo de una sensibilidad que, como toda emoción sincera, sólo se dice en voz baja.

Walias es colaborador habitual en distintas revistas literarias y ha creado, junto a José Manuel Fuentes, la colección de poesía 'Cuadernos del Boreal', colección auspiciada por el Instituto de Secundaria 'Universidad Laboral' de la capital cacereña.

¡Enhorabuena!

miércoles, 21 de febrero de 2007

¡Vil Metal!: "Arte en el Dinero. Dinero en el Arte"

Enlace a noticia en el periódico El Mundo: http://www.elmundo.es/elmundo/2007/02/20/cultura/1171994269.html


21 de febrero - 8 de abril de 2007: Exposición Temporal "Arte en el Dinero. Dinero en el Arte". (*)
Descargar folleto (PDF - 741 KB)
Descargar cartel (PDF - 638 KB)

(*) Programa sujeto cambios. Información a través del teléfono 91 566 65 44.


PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.