Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida; así crecerá convencido de que todo el mundo le pertenece.
No se preocupe por su educación ética o espiritual; espere que llegue a la mayoría de edad para decidir libremente.
Déle todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
No le regañe; podría crearle complejos de culpabilidad.
Cuando diga palabrotas ríaselas; eso le animará a hacer cosas más graciosas.
Recoja todo lo que deja tirado; así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
Déjele leer todo lo que caiga en sus manos; cuide de que sus platos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llena de basura.
Satisfaga todos sus deseos y apetitos; el sacrificio y la austeridad podrían crearle frustraciones.
Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos; piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
domingo, 1 de junio de 2008
Decálogo para formar a un delincuente
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1 comentario:
Habría que pasearlo en avioneta por todos los cielos del país.
Gracias
Emilia Oliva
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